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El Pelafustán

13.12.14

¿Me explicás qué pasa?


Redrado y la inflación. | CAPTURA DE PANTALLA

Un tuit de Martín Redrado intenta explicar a su pareja, la vedette Amalia Granata, por qué el kilo de helado cuesta 180 pesos. El economista le echa la culpa a Kicillof. Estos mensajes que simplifican brutalmente procesos complejos están a la orden del día en los medios y las redes sociales. Y calan hondo en un sector de la sociedad predispuesto a llevar a la categoría de befa las opiniones y posicionamientos políticos, y reaccionar con violencia.   

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El economista Martín Redrado, del Frente Renovador, intentó explicarle a su actual pareja, Amalia Granata, por qué el kilo de helado cuesta 180 pesos. Lo hizo a través de  Twitter, donde la vedette (@AmelieGranata) preguntó: “$180 el kilo de helado @martinredrado me explicás qué pasa con la economía de nuestro país?”.
El extitular del Banco Central, titular de la CNV durante el menemismo, con posgrado en Harvard, traído al país por el exministro de Economía Domingo Cavallo en los 90, respondió que la culpa de que el kilo de helado cueste 180 pesos es de Axel Kicillof, el actual ministro de Economía.  
“@AmelieGranata Mientras Kiciloff [es Kicillof] siga usando al BCentral como ‘caja’ del gobierno, habrá pesos excedentes y por ende presión sobre precios”, escribió el economista en su cuenta, dando “cátedra” sobre un tema tan sensible para los argentinos.
Tras la difusión en los medios de esos tuits, llovieron las preguntas a Redrado, con quien, como Granata, los tuiteros quisieron calmar su avidez por una explicación de los fenómenos más complejos de la economía. @Don_Pep preguntó: “5 Guaymallén por 9 pesos? @martinredrado me explicás qué pasa con la economía de nuestro país?”. Y @FacuPazSosa: @martinredrado $4 la ficha del metegol, a mí también explicame qué pasa con la economía de nuestro pais?”
La explicación sobre la inflación de Redrado es como decir que llueve porque hay nubes. No solo carece de rigor, sino que es más bien una chicana para pegarle duro al ministro de Economía y reinstalar el tema de la inflación en la opinión pública, caballo de batalla de la oposición política y periodística.
Los mensajes veleidosos e irresponsables de dirigentes políticos y exfuncionarios como el del tuit de Redrado calan muy hondo en sectores de la sociedad que abrigan el odio y el resentimiento más descarnado en tiempos en que el reconocimiento de derechos marcaron el rumbo de las políticas oficiales. Es en la bien llamada por Eduardo Aliverti “clase mierda” argentina, que despotrica sin ton ni son en las redes sociales contra la presidenta Cristina Fernández y la denigra por ser mujer, donde más eco encuentran esas baladronadas. 
Provoca repulsión cómo las mismas mujeres, envenenadas con los mensajes misóginos que les llegan a través de los medios opositores, son las que más atacan en las redes sociales al propio género, poniendo en evidencia que el machismo más deleznable no es privativo de los hombres.
Hace unos días, ante la amenaza de malloneros de cortar el tránsito del puente General Belgrano, que une las capitales de Chaco y Corrientes, una joven, indignada por esa posible medida, dejó el siguiente comentario en Facebook: “Se cagan en gente como esta que anda en el río llueva truena calor frío y a las putas q no cierran las piernas le [les] aumentan por que sí... por favor! Maten a los inmundos que nos representan”.
Otra comentó: “Podrida de que hagan este tipo de protesta y que tengamos que pagar los que no tenemos nada que ver, si saben que no cortando el puente le van a dar lo que quieren, la gente que labura ya no tiene prioridad y se ve reflejado cada día más, asignación a personas trans, sueldo a los presos, vacaciones y encima aguinaldo. La delincuencia abunda en nuestro país y es porque el mayor delincuente se encuentra gobernando al país, nuestra querida presidenta! Vallan [en vez de vayan] a trabajar hermanos dejen de perder tiempo que no van a recibir nada...”.


Violencia, discriminación e intolerancia en Facebook. 

No es interés del blog otorgarle importancia a los comentarios en Facebook, que son raptos que encubren, bajo la forma de la ira o la indignación, sentimientos como el resentimiento. Sí interesa marcar de dónde se nutre semejante grado de violencia verbal, de intolerancia y desprecio.
Los grandes medios de comunicación, con cuentas falsas en Facebook y Twitter, desparraman todos los días mentiras, falsas noticias e interpretaciones sesgadas de toda medida que toma el Gobierno, con el fin de encender a quienes ya tiene vocación de vomitar públicamente contra el kirchnerismo.
El caso de la joven que habla de las “putas que abren las piernas” es quizá el más repudiable. Sin detenerse en a quiénes se refiere (es bastante obvio que alude a las que cobran la asignación universal por hijo, AUH), el mensaje reproduce la incapacidad (por decirlo de manera elegante) que tienen algunos en entender lo que es un derecho reconocido a los niños (no a las madres) y que incluso es defendido por un amplio sector de la oposición.
En las ediciones digitales de los grandes medios argentinos predomina ese tipo de mensajes. Lo grave es que, más allá de la libertad que tienen todos de expresar y decir lo que sienten, la opinión y el comentario sobre asuntos políticos se degradan a la categoría de befa, porque los medios manipulan la información de tal manera de asegurarse una reacción negativa. Ocurrió con el proyecto de ley para otorgar un subsidio a personas trans en la ciudad de Buenos Aires (puede leerse al respecto una nota en Más).
Como Redrado, los medios tienden a simplificar brutalmente asuntos y procesos complejos e invitan al cliché. “Agarren un pico y una pala y vayan a laburar”, suelen decir algunos indignados cada vez que ciertos sectores desprotegidos le reclaman algo al Estado.
Ahora bien, se sabe que en los organismos de los poderes Ejecutivo y Legislativo pulula una cantidad, hasta ahora desconocida públicamente, de gente que cobra sin trabajar. Son los que habitualmente llamados ñoquis, que le cuestan al Estado mucho dinero. La mayoría –también se sabe– cobran sueldos altos y si no los cobran, es porque quienes los designan se quedan con una gran porción del dinero destinado para ellos o reparten entre varios lo que les correspondería a uno o dos.
Sin embargo, los indignados de las redes sociales nada dicen de esa verdadera lacra, ni de la cantidad de supuestos proveedores del Estado que cobran sin prestar servicio alguno, otra verdadera lacra, que expolia los dineros públicos.
¿Por qué los predicadores del pico y la pala no les mandan a laburar, con pico y pala, a los ñoquis? ¿No será que, además de ignorantes, insensibles y clasistas, son unos tremendos hipócritas? @martinredrado, ¿me explicás qué pasa?

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