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El Pelafustán

9.1.15

Verosimilitud


La beba recuperada, con su abuela. | PRIMERA LÍNEA.

El caso del falso robo de una beba en Chaco volvió a dejar al periodismo expuesto. Los moralistas de Facebook se apuraron en sacar conclusiones y condenaron a la mamá de la nena, como lo hacen siempre para limpiar sus culpas. Esta vez, el papel de la policía también fue irresponsable.    


Marcos Salomón 

Para resumir: joven madre de 19 años es condenada por inventar el secuestro de su beba, a la salida de un chequeo médico en el Hospital Pediátrico “Avelino Castelán”, de Resistencia (Chaco), para después admitir que se la había entregado a una mujer anónima.

La condena comenzó con los moralistas de la red social Facebook. Siempre apuntando contra la adolescente y la locura de inventar un secuestro –en este caso fue un auto negro y no la ya clásica Trafic blanca–, sin pensar en las implicancias legales que conlleva.
Sin embargo, no hubo condena –seguramente no la habrá– ni siquiera un mero análisis superficial sobre dos actores clave en esta historia: la policía y el periodismo.
Por un lado, la irresponsabilidad policial para difundir el robo de un bebé, en circunstancias no del todo claras. (De hecho, la misma declaración de la adolescente casi no deja dudas de la falta de verosimilitud del relato).
Esa falta de verosimilitud ya descalifica la noticia para un periodista que respeta su trabajo. Ni hablar de chequear fuentes, una rutina que parece haber desaparecido.
Para algunos medios, sucedió en la vereda del Pediátrico. Para otros, en una calle lateral al hospital. Ni siquiera esta insignificante, pero flagrante contradicción, disparó la alerta.
Simplemente, policías, periodistas y sociedad limpiaron culpas con la indignación que causó la falsa denuncia de la adolescente. Nada sobre la apresurada (por poner un calificativo leve) decisión de la policía de emitir un comunicado oficial ni mucho menos un mea culpa periodístico.
En definitiva, el año nuevo comenzó como finalizó el año viejo. Con noticias desconcertantes. Como esa de la mañana del 25 de diciembre sobre que esta había sido una Navidad tranquila. Y terminó con siete muertos.

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