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El Pelafustán

17.4.15

Sanzadas









El precandidato a presidente radical y aliado de Macri aseguró que la pobreza de hoy en el país es igual a la de 2003. Acusó a su correligionario Moreau, cercano al Gobierno, de usar el nombre de la UCR para “cualquier cosa”. La carta de Leuco al papa.    

Datapuntochaco | POLÍTICA 

El precandidato a presidente por la UCR, Ernesto Sanz, dijo anoche, en Canal 26, que la pobreza en la Argentina es hoy igual a la de 2003, cuando se inició el gobierno de los Kirchner. El diario La Nación publicó hoy que, según una medición hecha por técnicos que fueron desplazados de la Encuesta Permanente de Hogares(EPH) después de la intervención del Indec, en 2007, el 25,1% de los argentinos era pobre a fines de 2014. Un año atrás, era de 20,7%, con lo que aumentó 4,4 puntos entre el segundo semestre de 2013 y el mismo período de 2014, un año caracterizado por la devaluación dispuesta por el Gobierno.
Si tomamos como fidedignas esas cifras, lo de Sanz es una sanzada, porque la cantidad de pobres en 2003 llegaba al 54%, con un 27% de indigencia. Para los que solo le creen a Clarín, un artículo del 5 de enero de 2003, firmado por Ismael Bermúdez, señala: “Los aumentos de los precios de los alimentos básicos desvelan al Gobierno porque en la Argentina ya hay 21 millones de pobres, de acuerdo a la medición que hizo el Indec en octubre pasado y que se conocerá antes de fin de mes.
Se trata de una cifra récord que supera la marca del 53% de pobreza (19,1 millones de personas) de la encuesta de mayo pasado. Así ya 6 de cada 10 argentinos es pobre. Como las familias pobres son más numerosas, entre los niños menores de 14 años la pobreza superaría el 75%”. 
Así, la diferencia entre las cifras del año pasado medidas por exempleados del Indec –que no son precisamente simpatizantes del Gobierno– y las de 2003, reproducidas por Clarín (6 de cada 10 argentinos, dice Bermúdez) es de 28,9%. Esto es que, aún para los más acérrimos opositores a los Kirchner, los actuales niveles de pobreza están muy por debajo de los de hace diez años, cuando el país estalló por los aires tras dos años de gobierno de la UCR.
Sanz, aliado del líder del PRO, Mauricio Macri, dijo hoy que “no se puede usar el nombre de la UCR para cualquier cosa”, al criticar el encuentro de ayer del llamado Radicalismo Popular, que conduce el alfonsinista Leopoldo Moreau, del que participó la presidenta Cristina Fernández de Kichner. “Si le quieren hacer un homenaje a Raúl Alfonsín, en vez de elogiarlo tanto sería mejor que lo imiten. Andaríamos mejor”, se quejó Sanz, presidente de la UCR. 
Otra sanzada. Para Sanz, es “cualquier cosa” un acto de un sector de la UCR que mantiene vivos los postulados del expresidente Raúl Alfonsín y, por tanto, se siente cercano al gobierno de Cristina, y no que su partido termine apuntalando territorialmente al representante de la derecha porteña. ¿No será entonces que el radicalismo andaría mejor si él imitara a Raúl Alfonsín?

El insignificante ego de Leuco

Cualquier cosa es también la carta que le escribió al papa el “insignificante periodista” Alfredo Leuco, indignado porque Francisco recibirá por cuarta vez a la presidenta en el Vaticano, el 7 de junio (por quinta vez, si se cuenta el encuentro en Río de Janeiro). El odio de Leuco lo expone al ridículo, lugar que parece conocer bastante desde que decidió hacerse ultraanti-K.
Aparte de groseros errores ortográficos, su carta está llena de contradicciones. Se define como “un insignificante periodista argentino” y que es nadie “para darle consejos” a alguien y “mucho menos” al papa, a quien considera “el argentino más importante y valioso de todos los tiempos”, pero, párrafos más abajo, se arroga “la obligación de la mirada crítica, de ser abogado del hombre común y fiscal del poder”. ¿Insignificante periodista?
Se muestra como el vocero de “una gran porción” de argentinos que “está molesta, disgustada o desilusionada con la nueva cita que le dió [sic] a Cristina para el 7 de junio”. Y sigue: “Mucha gente, tal vez una mayoría de compatriotas, piensa que usted está por cometer un error”. ¿Insignificante periodista?
Lo más desopilante está al final. “Usted nos pidió que hiciéramos lío y en eso estoy. Haciendo lío que para un periodistas [sic] es decir la verdad y nada mas [sic] que la verdad. Si [sí] juro”. ¿Insignificante periodista?
Leuco debe sentirse algo más que un “insignificante periodista” si cree que lo que escribe es la verdad. En realidad, a Leuco no lo enoja que el papa reciba a la presidenta. Lo enoja que Cristina sea la presidenta. 

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