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El Pelafustán

18.12.15

Devaluados

















Macri, antes de jurar en el Congreso. | Reuters.

Con el promocionado “fin del cepo” llegó una devaluación del 40%. Ahora se pueden comprar dólares sin tener que pedirle permiso a la AFIP, pero los salarios se recortaron ese porcentaje. Algunos festejaron y se sienten “libres”, mientras hay despidos, la inflación de diciembre podría dispararse  y se prepara un plan antiprotesta social.     

Datapuntochaco | EDITORES

Con la liberación de las restricciones a la compra de dólares, que representa una devaluación del 42 por ciento del peso, quedó claro para quiénes gobierna Mauri Macri. Ahora, se podrá comprar hasta 2 millones de dólares por mes (esto es, al precio de cierre de hoy viernes –13,60 pesos–, 27.200.000 pesos). ¿Cuántos argentinos poseen ese dinero?
Como dijo Víctor Hugo Morales en su programa de radio Continental, si un taxista, (ese personaje identificado con la nostalgia de los 90) recaudó el miércoles 1000 pesos, el jueves ese monto equivalía a 600 pesos, mientras que cualquier adinerado se fue a dormir el miércoles con 10 millones de dólares y el jueves de despertó con 14 millones. Así, de un plumazo. 
Pese a tanta ignominia, muchos mediopelos parecen estar felices porque ahora pueden comprar dólares. En algún comentario en las redes sociales se interpretó tilingamente la liberación del “cepo” como ¡la recuperación de la libertad! También lo dijo la mayor de las tilingas del país, en su programa de TV, cuando tuvo al presidente como invitado.
¿Quiénes ahora se sienten “libres” son conscientes de que los salarios se devaluaron 40 por ciento? ¿Entienden que ese mismo porcentaje podría trasladarse a los precios, ya inflados en entre 20 y 30% desde que el equipo económico del ahora presidente anunció, en plena campaña electoral, que se iba a devaluar? ¿Se alcanza a entender que así podría subir todo entre 60% y 70%? ¿Es posible comprender que si los sindicatos acuerdan paritarias en el orden que pregona Hugo Moyano (aliado de Mauri) del 28%, no se recuperará lo perdido por la devaluación?
Como señala Fernando Krakowiak hoy en Página 12, la devaluación del peso comenzó a impactar en el sector productivo antes de que el Gobierno la concretara. La sola promesa de avanzar en esa dirección derivó durante las últimas semanas en aumentos de precios y escasez de mercaderías por razones especulativas. Ahora que finalmente se convalidó una suba de 42 por ciento en el dólar oficial, lo que predomina en los distintos sectores es una fuerte incertidumbre sobre la magnitud de los aumentos que vendrán.
No se sabe cuán duro será el golpe; sí, que habrá golpe. Los sindicatos ya salieron a reclamarle al Gobierno el pago de un bono navideño de 5000 pesos, en compensación por la estrepitosa caída del poder adquisitivo de los asalariados. Obviamente, el presidente no está de acuerdo con esa medida.
Lo paradójico es que Mauri llegó al gobierno con la promesa de bajar la inflación. Sin embargo, es probable que diciembre cierre con uno de los índices más altos de los últimos años: entre 4% y 5%. Por si eso fuera poco, JP Morgan y Deutsche Bank vaticinaron que en 2016 la inflación podría subir en la Argentina a entre 30% y 39%, esto es mucho más que en los años de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Mauri llegó al gobierno con la promesa de mejorar las tasas de empleo. Techint anunció el despido de 190 obreros y los 500 despedidos de la planta de pollos Cresta Roja volvieron a movilizarse y bloquear el acceso al aeropuerto de Ezeiza.
En tiempos de Cristina, la sola posibilidad de importar carne encrespaba a muchos. Ayer, según el diario oficialista Clarín, en “una reunión de las entidades de la cadena de ganados y carnes con las flamantes autoridades del Ministerio de Agroindustria, que conduce Ricardo Buryaile, se habló de la posibilidad de importar carne vacuna de los países vecinos, en especial Uruguay y Paraguay, si el año próximo se produce una suba en los precios internos de ese alimento que justifique ese tipo de operaciones”.
El desbarajuste es tal que el corresponsal en Buenos Aires del diario El País, de Madrid, describe así las últimas horas. “Este jueves consiguieron [por los ministros del Gobierno] que las farmacéuticas locales reduzcan a la mitad el reciente aumento de los valores de medicamentos, del 14% al 7%. Además negocian con las petroleras para evitar un fuerte incremento de los combustibles. Algunos productos importados aumentaron este viernes tanto como el dólar, un 40% de un día para el otro”.
En medio del creciente enojo social, Mauri ordenó a su jefe de Gabinete, Marcos Peña, elaborar “un protocolo de protesta social” para que “los reclamos en la vía pública sean ‘previsibles’ y no afecten ‘la libre circulación’”, según el diario conservador La Nación. Palabras más, palabras menos: represión.
Lo que se viene no es mejor: aumentos en las tarifas de luz y un plan de ahorro de energía que aún no se sabe cómo impactará, bajo la figura de la “emergencia energética”, y la apertura indiscriminada de importaciones, que, sin duda, golpeará a las pequeñas industrias nacionales.
Todo ello, mientras el maurismo, ahora con el respaldo de la alquilada UCR, sigue atropellando la Constitución y las leyes, al punto que el mismísimo diario La Nación salió a reprocharle a Mauri el exceso cometido con la designación por decreto de dos jueces para la Corte. 

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