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El Pelafustán

15.3.15

El rol político injuriante de los medios





La mesa con que cerró el Foro. | CULTURAARGENTINA/FLICKR.

El Foro Emancipación e Igualdad, que finalizó ayer en Buenos Aires, condenó a la prensa devenida en “redes globales de desinformación y difamación pública”, y cómplice de los intentos desestabilizadores en la región. Un debate que desgranó las posibilidades de la izquierda latinoamericana y europea ante la amenaza de la restauración neoliberal.       

Datapuntochaco | DEBATE 

Con un abierto rechazo a los medios de comunicación que “se han convertido en redes globales de desinformación, difamación pública y tergiversación de toda temática social, económica y cultural que afecte sus intereses corporativos”, finalizó este sábado el Foro Internacional Emancipación e Igualdad, que, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, reunió durante tres días a voces representativas de los procesos de cambio en América Latina, en especial de Ecuador, Venezuela, Bolivia y Uruguay, y pensadores de la talla de Noam Chomsky, Gianni Vattimo, Leonardo Boff y Emir Sader, entre otros.
El Foro, que se realizó en el Teatro Cervantes de la ciudad de Buenos Aires, emitió una declaración final con duras críticas a los medios de comunicación que cumplen en estos tiempos “un rol político injuriante de la dignidad de las poblaciones desfavorecidas y los movimientos sociales y políticos que intentan representarlas”, y donde se reafirma “la necesidad estratégica de regulaciones antimonopólicas en el mundo empresario de la prensa gráfica, audiovisual y digital”, y “el fortalecimiento de los sistemas públicos y comunitarios de comunicación”.
Así lo señala el punto 6 del manifiesto firmado por todos los participantes del Foro Internacional, que se puede leer en forma completa aquí. Pero ese no es el único punto dedicado a los medios, ya que, en el 2, se repudia “enérgicamente los intentos destituyentes por parte de los países poderosos, asociados a empresas multinacionales y a grandes medios de comunicación, que cotidianamente horadan la legitimidad tanto de los gobiernos populares y progresistas de América Latina como de los nuevos movimientos políticos y gobiernos transformadores que proponen el cambio social en Europa”.
Se refiere concretamente al papel de la prensa en países como Brasil, donde, como dijo Sader, “gran parte de los problemas que tiene Dilma Rousseff son por no haber avanzado” en la democratización de la información; o el caso de cómo las corporaciones usan a nivel internacional la muerte del fiscal Alberto Nisman para deteriorar la figura de Cristina Fernández de Kirchner, o el duro embate de diarios como El País contra Podemos, el partido político que inyecta aire fresco al descompuesto bipartidismo español.
Por supuesto que la prensa corporativa argentina informó poco y nada sobre el Foro Emancipación e Igualdad, que tuvo a Ricardo Forster, secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional como director de orquesta. La Nación mencionó el hecho en una nota sobre la disertación de Chomsky en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y Clarín, en un breve artículo dedicado más bien a mofarse de Víctor Hugo Morales, que ofició de moderador en uno de los paneles. 
Los que sí siguieron el foro en vivo o en Internet (la TV Pública lo trasmitió a través de streaming) disfrutaron de las palabras de jóvenes como Gabriela Rivadeneira, presidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador; Camila Vallejo, la activista estudiantil hoy diputada chilena; Iñigo Errejón, de Podemos, y Marisa Matias, dirigente portuguesa miembro del Parlamento europeo, que, junto con Axel Kicillof y Mariano Recalde, disertaron sobre el papel de la juventud en los procesos de cambio.
El viernes, junto con Gabriela Montaño, expresidenta del Senado de Bolivia, y Vladimir Acosta, escritor e historiador venezolano, René Ramírez, secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de Ecuador, disertó sobre las nuevas izquierdas en América Latina.
Ramírez planteó algunas ideas que deben remarcarse en tiempos en que la sucesión presidencial en la Argentina empieza a reacomodar las fuerzas electorales sin que importen demasiado las afinidades ideológicas. Por estas horas, la desesperación de la derecha porteña que no encuentra proyección nacional invita a un viejo partido de origen revolucionario a aliarse para sumar votos, en lo que puede ser la reedición de la alianza de 1999 que condujo al país al estallido de 2001.
Para el funcionario ecuatoriano, uno de los desafíos de la izquierda es disputarle a la derecha la semántica de los conceptos. Contó que en Ecuador, la revolución ciudadana que conduce el presidente Rafael Correa se planteó construir la sociedad del “buen vivir” y no la del “vivir mejor”. La diferencia entre “buen” y “mejor”, palabra muy usada en los eslóganes de campaña, no es menor. “Mejor” es un concepto del capitalismo, que representa una insatisfacción ad infinitum y, por lo tanto, funcional a los intereses rentísticos y a los patrones de consumo propios del capitalismo.
El peligro que se cierne sobre los países de América Latina con gobiernos progresistas es la irrupción de una derecha que se presenta como democrática, pero que alienta los denominados “golpes blandos”;  como posneoliberal, con lo que sus propuestas no incluyen menciones al neoliberalismo en forma explícita, y como social, que promete mantener los programas de la izquierda.
Lo peligroso de ello es que hay toda una generación que nació y creció con políticas progresistas y no identifica el neoliberalismo y sus atrocidades, ya que para millones de latinoamericanos “es normal”, por ejemplo, acceder a la educación y la salud en forma gratuita o tener asegurado el alimento.
En consecuencia, hay que estar atentos al ardid camaleónico de ciertos oportunistas en campaña. No debe olvidarse que el candidato de la corporación mediática argentina, el líder del Pro, Mauricio Macri, reivindicó hace unas semanas las “banderas” del peronismo y la mayoría de sus posibles contrincantes promete mantener las políticas sociales emprendidas por el kirchnerismo desde 2003 en adelante, aun cuando algunos de ellos “confunden” un derecho con un plan de corte asistencial o entienden que la asistencia del Estado se va por la “canaleta del juego y la droga” o que la asignación por hijo promueve el embarazo sin control.  
Ante semejante amenaza, que puede poner en riesgo los procesos de emancipación e igualdad iniciados en Latinoamérica hace una década o más y los europeos aun incipientes en los países del sur del continente, el punto 5 del manifiesto del Foro resume cuál debe ser el compromiso ciudadano de estos momentos cruciales: “Defender, por todos los medios políticos, institucionales y académicos, la soberanía política, cultural y económica de todos y cada de los pueblos latinoamericanos y europeos que luchan por su dignidad, promoviendo espacios de encuentro entre los representantes legítimos de los estudiantes, los trabajadores, los movimientos sociales, los colectivos en favor de los derechos de la mujer, los pueblos originarios, la diversidad sexual, y de todas aquellas organizaciones que enfrentan a los poderes dominantes en defensa y ampliación de sus derechos sociales y políticos”.

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