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El Pelafustán

18.6.16

López y el ajuste de Macri


































▪ El caso de los bolsos llenos de dólares le permite al Gobierno tomar aire. Con el escándalo dominando la TV, no hay tiempo para debatir sobre un mejor sistema educativo y judicial ni ley de medios ni de fútbol gratis o privatizado. Más allá de las valijas y de las cuentas del presidente en Bahamas, en solo seis meses, mucha gente cayó al nivel de supervivencia. 


Hernán Álvarez  | OPINIÓN

El peronismo y la historia argentina sufrieron hechos peores que los corruptos dólares de José López, un amigo personal de los empresarios de la obra pública y que duró 12 años en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. El dato de hoy es José López, sin dudas, pero no por la corrupción misma, por la impunidad, ni por sed de justicia.
Al contrario, el de López es un caso que le permite ahora al gobierno de Mauricio Macri tomar aire en medio de sus políticas de ajuste que despertaron decepción generalizada en sus propios votantes por hechos reales de la economía y no meras especulaciones. Ese aire significa que Macri tiene un gran telón para legitimar por un tiempo más su discurso. Como él dice, los argentinos estaban acostumbrados a vivir muy barato con el gobierno peronista que terminó en 2015. La vociferación que rodea al presidente ya lo repite: “Es cierto, vivíamos muy barato”.
Mientras tanto, se consolida una ley de blanqueo de capitales que no hace más que legalizar dinero proveniente de la corrupción. Solo con y por la corrupción se puede fugar y mantener plata en el exterior, sin pagar ningún impuesto para sacar los billetes del país y no ser sancionado por el Código Penal. Es tan absurdo que propio presidente de la Nación podrá legalizar dinero negro, mediante una ley que él mismo impulsa para beneficiar a testaferros y empresarios amigos. Es evidente que el dinero negro en sociedades fantasmas se sacó del país en una enorme cantidad de valijas transportadas a Panamá, Bahamas y otros paraísos fiscales en taxis aéreos. Solo en aviones se ingresa billetes a esos paraísos.     
Pero más allá de las valijas de López y de las cuentas de Macri en Bahamas, en solo seis meses de gobierno macrista, la gente cayó al nivel de supervivencia. Hoy se habla de cómo no seguir perdiendo trabajo y de cómo achicar más el gasto en el hogar. El salario real cayó 15 puntos porcentuales en relación con los precios, la inflación de costos y la apertura de importaciones ya derrumbaron circuitos productivos de economías regionales. El 80 por ciento de las empresas no prevé tomar nuevo personal en el segundo semestre y la gente vuelve engancharse a la energía eléctrica contra los tarifazos.

Fuera de discusión

Con Macri en el Gobierno y los bolsos de López en la televisión, no hay tiempo para debatir un mejor sistema educativo, judicial, de seguridad, ley de medios ni de fútbol gratis o privatizado. Mucho menos hay tiempo para discutir sobre la calidad laboral: hay que cuidar el puesto que queda y aceptar la pensión que venga por la vejez. Un curso de posgrado se puede suspender y el ahorro para la inversión ya no es prioridad. Ni hablar de los precios de la tecnología para sumar calidad. A nadie puede importarle hoy un feriado más, un feriado menos; tampoco un proyecto para el desarrollo urbanístico ni turístico.
¿Un crédito accesible para la vivienda? ¿Ley de Salud Mental? ¿Agricultura Familiar? ¿Políticas de género en la Corte? ¿Sembrar algodón? ¿Contenidos para televisión? ¿Desarrollo del cine nacional? ¿Financiar una mejor pedagogía para la escuela pública? Fuera de discusión.
Las prioridades son otras y los millones de José López potencian ese debate en supervivencia. La caída del nivel de vida es la angustia más grande que tienen hoy los argentinos y, de ese fondo, solo saldrán en la medida en que encuentren métodos y herramientas para resistir y paliar el ajuste de Macri.
Las causas del peronismo y la historia argentina ya sufrieron aberraciones peores que los bolsos llenos de dólares. Además de José López y sus obscenidades, la sociedad padeció las armas de José López Rega y de la dictadura cívico-militar del 76, el Golpe y los bombardeos del 55, la prohibición de Perón, así como la traición de Menem que consolidó a Cavallo en los 90.
La resistencia a los ajustes y a las traiciones sigue siendo lo más importante en el peronismo y en la historia nacional.

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